martes, 5 de enero de 2021

DON MANUEL GONZALES PRADA (ENSAYO PARTE 2)

                                                  EN EL VIEJO MUNDO 

En el año 1892 el matrimonio Gonzales Prada de Verneuil se trasladó a Europa, el viejo mundo culto y civilizado saboreaba los frutos intelectuales y artísticos de tres centurias fecundas, acaso sin paralelo en la historia de la humanidad, a pesar de las diversas congestiones armadas, entre las que se puede considerar a la revolución francesa por su carácter mismo, los filósofos, los sabios, los artistas, realizaron una obra múltiple, magnifica e inmortal; Prada llega a Europa cuando todavía vivía Taine, Renan, Spencer, Gladston, Sagasta, Pi I Margall y otros hombres notables que habían constituido la parte moderada y firme de los avances radicales del siglo XIX en su segunda mitad, ese siglo termino gloriosamente, su última década vio exhalar el postrer suspiro a muchos hombres que la hicieron inmortal, mientras que otros estaban en el medio día de su labor ya en medio de los caracteres de la vida, fue el siglo de los grandes acontecimientos americanos, de la república francesa, de las guerras de Prusia, de la unidad italiana, del triunfo del vapor y la electricidad; recién había muerto el incomparable Víctor Hugo el gran francés entre los poetas de ese tiempo quien fue el que dijo: 

 “El gran Pelayo es Homero  

 El gran Heleno es Esquilo 

 El gran Hebreo es Isaías 

 El gran Romano Juvenal 

 El gran Italiano Dante 

 El gran Ingles Shakespeare 

 Y el gran Alemán Beethoven. 


Ayer, Lamartine se hace político y orador, Víctor Hugo poeta y polígrafo, siendo diputado pronuncia en la asamblea de Burdeos, su memorable discurso contra la cesión de Alsacia y Lorena, estampa su firma al lado de la de Quinet y Sady Carnot, en apoyo de la protesta de los diputados del RhinPaderewski dirige los destinos de Polonia en su momento más glorioso como nación. 

Prada en ese entonces tenía 44 años y estaba en la plenitud de su vida, llevaba aun esa curiosidad, ese deseo de estudiar que solo los estudiosos poseen en alto grado, durante su permanencia hizo una vida pasiva, escucho, vivió, palpo, peregrino en silencio, visito los grandes museos y colecciones, como estudioso trato siempre de aproximarse a los hombres que representaban una doctrina o una evolución filosófica, uno de sus deseos fue conocer a Ernesto Renan, gloria indiscutible de Francia por la obra inmensa que realizo, por su preclaro espíritu, por la noble serenidad de su vida; para Prada anhelante viajero que tanto gustaba de las cuestiones filosóficas religiosas, era interesante la figura de Renan, su obra “vida de Jesús” lo había hecho el pensador más discutido de su país, la misma vida de Renan en todos sus aspectos invitaba a que se le estudiase y discutiese, Ernesto Renan hijo de aquella bretaña gris y desolada, batida eternamente por el mar, llevo durante toda su existencia grabada en el alma la suprema melancolía de sus lares, quien puesto en el seno turbulento de la capital de Francia París, fue un trozo espiritual arrancado a la tierra de las leyendas y de las viejas historias marineras, allí donde el color oscuro de las rocas armoniza con la opacidad del cielo, como el tinte azul marino de las aguas movidas por los vientos del S.O.   

Renan el seminarista durante la niñez, el hijo de la familia católica de Treguier, estando en París de estudiante en el colegio de la congregación de san Sulpicio y después de Yssi, Renan el eterno retraído, el que había viajado por todos los santos lugares reviviendo en su alma los gloriosos días en que nacía el cristianismo, por provenir de Renan un libro como ese el viejo mundo libre pensador, lo recibió con un gesto de sorpresa y la Europa clerical con un grito al cielo, la “vida de Jesús” la negación más razonable y fundamentada de la divinidad de Cristo, nacida después de muchos años de cálculo y estudios, negada la divinidad, el redentor quedo reducido simplemente a un hombre genial, superior a su época, que fundo una bellísima doctrina, tenido después por loco y procesado y muerto, el poderío papal enjuiciaba y lanzaba a la hoguera a todos aquellos que tenían pensamientos desconocidos; este era el hombre que Prada deseaba conocer, satisfizo sus deseos y lo conoció en el célebre colegio de Francia y en la Sorbona, allí asistió a sus clases como alumno libre, así pudo descubrir sus pasiones filosóficas, sus ideas religiosas, sus puntos de disidencia y acuerdo con el cristianismo.  

Prada también residió en España, aun florecían en ese entonces los más grandes políticos y pensadores que había tenido la península, Castelar, Salmerón, Azcarate (muerto en 1918) Pi MargallMorayta, Cánovas, Moret, Sagasta, Menéndez y Pelayo; España estaba en el final de una larga agitación publica, era la cuestión de la monarquía y la republica de Castelar, lo que le falto a Castelar fue aquella independencia completa, aquella voluntad inflexible, aquella convicción profunda de sus doctrinas que debe crearse todo hombre, que se pone al frente de los destinos de un pueblo, por obra de una rápida evolución, no fue más que un bello y luminoso rosario de oraciones en cordón de telarañas, le falto la medula consistente, su oratoria se asemeja, dice Prada (posee la verbosidad inagotable sin el razonamiento irresistible). 

El asunto del príncipe Hohenzollern y la imposición de los borbones por Cánovas, fueron tres los puntos álgidos de aquella época, conglomerados en un corto espacio de tiempo, los hombres que en ella habían actuado como principales protagonistas, vivían aun y hasta esos días llegaban los odios y las pasiones, la guerra con los Estados Unidos borro todo aquello, solo después de bastantes años de quietud y silencio surgía la agitación doctrinaria y que se reflejaba en un renacimiento español; Prada vio de cerca la gran lucha de opiniones creada en la península por la insurrección de Cuba y las Filipinas, para España habría sido un sueño despojarse del espíritu conservador, que la mantenía inmóvil frente al progreso económico de Europa, la disolución de la monarquía era otra cosa que tampoco podía caber en muchas cabezas, entre los políticos y pensadores españoles que conoció, don Francisco Pi I Margall fue sin duda el hombre que representaba en España un anuncio de porvenir, se veía a lo lejos a través de las ideas de ese estadista, la de los liberales y republicanos, Margall se encontró sin elementos, sin materia prima para fundar un partido propio y fuerte, la mayor parte de los que formaron a su lado, lo hicieron por simpatía particular, no porque estuvieran impregnados de los principios de su jefe. 

Ni Pi Margall a pesar de ser un moderado, pudo constituir en España un partido duradero, a pesar que el radicalismo francés cuya influencia se extendía más allá de los mares, que germinaba ardientemente en la conciencia de muchos pueblos, fue incapaz de atravesar los pirineos, estando a un paso de Francia su influencia era poco menos que nula, el terreno español no estaba todavía para tales semillas. 

España la vieja dueña de tantas glorias, con un pasado grandioso, no podía ni darse cuenta del estado deprimido en que se hallaba, ni reunir todas sus fuerzas para reincorporarse otra vez como nación de primer orden, cuantas veces meditaría allá lejos de la patria, las grandes similitudes entre la vida política española y la del Perú, el conocimiento que hizo de aquellos hombres tan hábiles e inteligentes, pero imposibilitados para las grandes obras, aumento en el su odio a la pequeña política, su horror a los hombres zalameros y maquiavélicos, maestros de la intriga que se alimentan con la sangre del estado, mientras los hombres útiles de trabajo y saber, que constituyen las fuerzas vivas de la nación claman por más orden, mejores leyes y más tino administrativo, vio en España un ejemplo, se tocaban en más de mil puntos, Prada ante este paralelo y acostumbrado como estaba a meditar profundamente, sobre las cosas de la vida y dueño de varios conceptos de lo que debería ser la marcha de las sociedades asimilaba; Prada en Europa se hizo definitivamente libre pensador, había conocido mucho del mundo y había observado a las principales sociedades del viejo mundo, estando en el mismo teatro de tantas revoluciones, de tantos choques de pensamientos, de tantas originalidades, concluyo por corroborar e incorporar a su ser para no abandonarla jamás; Prada no fue un contemplador ni un determinista como la mayoría de personas, sino un adelantado, un espíritu atrevido, profundamente poético, la sed más grande del hombre es descubrir, sondear lo ignorado, incorporar constantemente lo nuevo, pues destrúyase todos los obstáculos y prohibiciones, porque son atentatorias contra la naturaleza humana, esto habría dicho Prada poniéndose una vez más de lado de la libertad; su residencia en el viejo continente fue para Prada provechosa y fecunda, gracias a su gran poder intuitivo y a su amor al estudio, en 1898 volvió al Perú para ya no salir más al extranjero, estaba ya al borde de la vejez amortiguadora de tantas bellas concepciones, volvió lleno de entusiasmo y más posesionado de sus doctrinas, trajo grabado en el alma lo que antes solo existía en su cerebro, partió del Perú con ideas y regreso con sentimientos y pasión. 

                                       

                                    

 

                                    PRADA EN LA ACCION 

 

Un espíritu selecto como el de Gonzales Prada, premunido de todas las dotes necesarias para elevarse sobre el común de las personas, jamás habría de permanecer indiferente ante tal estado de la sociedad peruana post debacle de 1881, pero ante tanta desgracia, no fue posible resignarse, comprende todas las miserias, todo lo malo que invade los organismos de la patria, comprende que el Perú es inferior a otras naciones americanas, que al nacer a la vida de la libertad ocupaba un lugar secundario tras de ella, es franco al decir y demostrar todo lo que ve ¿acaso destruimos nuestros defectos con ocultarlos? “la lepra no se cura cubriéndola con guante blanco” si toda lacra bajo la sombra esta propensa a resolverse en descomposición, toda lacra expuesta libremente a la luz del sol puede terminar en organismo sano, la verdad sin eufemismos lanzada sobre las descomposiciones sociales, es como el rayo de sol bactericida, un solo hombre que exprese indignado la verdad, basta para saber que ya no todo un grupo o un pueblo esta corrompido, puso su mirada en los mismos cimientos donde arranca la grandeza de las naciones, en el Perú esas bases estaban débiles y carcomidas, la educación y la política, la libertad de pensamiento y la justicia social, la literatura y el periodismo.  

Fue pues a los políticos y a las prácticas políticas, y a los malos gobiernos a quien combatió Prada con más encarnizamiento, pensando en el papel que desempeña el estado como columna vertebral de un pueblo, sus campañas tan sinceras como valientes, merecieron el aplauso de los buenos, el silencio profundo de los cómplices y el murmullo entre dientes de los culpables; Prada era el hombre asqueado de la pequeñez política que lo rodeaba, sentía por el Perú ese mismo amor que se siente por el humillado y el infeliz, cuando hay alguien que lo escarnece ¿Cómo me fuera posible? Diría, hacer que esta patria se yerga de repente y castigue mil veces el rostro de los ofensores, sus propios hijos, como primer paso hacia su grandeza; el filipino José Rizal se levanta a su lado y dice, bella y dolorosamente: 

“Registrase en la historia de los padecimientos humanos, un cáncer de un carácter tan maligno, que al menor contacto irrita y despierta los agudísimos dolores, pues, bien, cuantas veces en medio de las civilizaciones modernas he querido evocarte, patria, ya para acompañarme de tus recuerdos, ya para compararte con otros países, tantas veces se me presento tu querida imagen con un cáncer social parecido, deseando tu salud, que es la nuestra y buscando el mejor tratamiento, hare contigo lo que con sus enfermos los antiguos, exponiéndolos en las gradas del templo, para que cada persona que fuera a invocar a la divinidad propusiese un remedio, a este fin tratare de reproducir fielmente tu estado sin contemplaciones, levantare parte del velo que oculta el mal, sacrificándolo todo a la verdad, hasta el mismo amor propio, pues como hijo tuyo adolezco también de tus defectos y flaquezas”  

El patriota de las filipinas murió con el dolor de las desdichas de su pueblo en el corazón, después de haber jurado venganza contra el tiránico yugo peninsular. 

Prada odia a los políticos y a los partidos de entonces y lo muestra cuando escribe: 

“Por el rodadero de la política, bajo todo a corromperse en charco cenagoso y pútrido, las más preciosas fuerzas de la nación fueron desperdiciadas, en discusiones de forma y de palabra, cuando no con riñas de intereses individuales o de camarilla” 

Agrega después 

Quienes forman la flor y nata de nuestros políticos, el medico sin clientela, el banquero en liquidación, el periodista sin suscripciones, el hacendado en ruina, el comerciante en quiebra, el ingeniero sin contrata, el militar sin hoja de servicios y el abogado sin pleitos; son el verdadero enemigo, con ellos se necesita no solo el ataque general y en globo, sino la expurgación  

individual para cogerles uno por uno y practicar una verdadera vivisección moral; los políticos de profesión, los que se elevan para ganarse prosélitos, hablan siempre en atenuaciones, circunloquios y estratagemas, pero el hombre verdaderamente libre, lanza su pensamiento en su más cruda integridad, pues no le importa herir los intereses de la clase acomodada, ni sublevar la cólera de agrupaciones ignorantes y fanáticas. 

En “horas de lucha” se ve fuerza, mordacidad, convicción, se percibe claramente el estallido del alma, que no puede contemplar impasible lo que combate, a veces hay franca y patente cólera, a veces la sátira directa o la sonrisa despectiva; es por excelencia el libro de sus ataques, en el están las cosas del Perú, aquí algunos de los títulos de ese libro, en que el autor se muestra rotundo y sardónico a menudo: 

Nuestros periodistas                           Nuestros tigres 

Nuestros conservadores                     Nuestros beduinos 

Nuestros liberales                                Nuestros neutrales 

Nuestros magistrados                           Nuestros inmigrantes 

Nuestra aristocracia                           Nuestras glorificaciones 

Nuestros licenciados vidriera 


Están incluidos también un discurso “política y religión” dos cartas en que explica los motivos principales de su alejamiento de la “unión nacional” y una serie de conferencias y discursos, cuyos títulos son “los partidos y la unión nacional” “libre pensamiento en acción” “el intelectual y el obrero” las esclavas de la iglesia” “Italia y el papado”.  

En “paginas libres” se presenta más moderado, es un libro en que priman las doctrinas del autor, su parte principal la componen conferencias y discursos, ahí están los más famosos de todos sus escritos, los que le dieron momentos de gloria y actualidad nacionales, incluye también este tomo algunos estudios sobre grandes hombres, páginas de crítica y dos capítulos de “la revolución francesa” y “la vida y la muerte” que son la expresión sucinta de sus pensamientos e ideologías, “paginas libres” comprende lo más importante que produjo entre 1885 y 1900 “horas de lucha” fue posterior. 

La lectura de sus escritos para algunos podría dar la creencia de que miraba con desprecio a la patria, porque grande fue su odio contra la ineptitud, las ambiciones y las medianías, cuando públicamente dice: 

“Chile se llevó el guano y el salitre y largos tirones del territorio, pero nos deja el amilanamiento y la pequeñez de espíritu y la conformidad con la derrota, se nota en los ánimos apatía que subleva, pereza que produce rabia y envilecimiento que mueve a nauseas” 

En otra parte dice: 

“Pueblo, congreso, poder judicial y gobierno, todo fermenta y despide un enervante olor a mediocridad, abunda la pequeñez en todo, pequeñez en los caracteres, pequeñez en los corazones, pequeñez en vicios y crímenes, el Perú es un organismo enfermo; cuando así se expresa pensaría ese alguien que Prada debe sentir un profundo desprecio por su patria, desprecio por su patria no, pero si desprecio por sus defectos, por lo malo ¿Quién no lo siente?  

Si poco le importo la suerte del Perú, si fue un indiferente frente a ella, de donde entonces su cólera, sus desvelos, sus acervas críticas contra las corrupciones públicas, contra los males hereditarios de la nación, la justicia de sus luchas, sus decisiones, algunas de sus ideas y ese aire de líder que emanaba de su persona le dieron algunos amigos, que se mostraron dispuestos a colaborar con él, no había mejor forma de propagar la evolución intelectual ni de hacer obra patriótica, que constituyendo una entidad, así nació la “unión nacional” de carácter político, cívico y educativo, Prada nunca quiso plegarse a ningún partido de los ya existentes, porque todos ellos eran conservadores aunque se llamasen liberales, también porque su espíritu no podía asociarse con movimientos sin personalidad ni independencia, además Prada sentía el gran horror de sus historias, el gran desprecio de sus costumbres, partidos se llamaban porque agrupaciones civiles deben terciar en la política de un país, pero en realidad no eran más que cabecillas con sus grupos, él no podía agregarse a esos partidos viejos, a esos grupos de individuos que aclamaban un nombre, como hombre honrado sentía el más altivo desdén por la silla presidencial tantas veces atropellada y salpicada de sangre, tampoco por la curul parlamentaria victima también de mil ultrajes, así es la política sin pensamientos, sin doctrinas, sin ideales, los ciudadanos recorren los partidos en un continuo ir y venir como los transeúntes por un puente.   

No me atrevo a afirmar que quienes miraban mal las campañas de Prada, pertenecían a aquellas familias de peruanos, que vivieron encasillados en sus honorables personas, esclavos de una sociedad ciega y guardadora de un ridículo sentido de aristocracia, que le impedía todo movimiento, todo vuelo libre fuera de las normas y molde hereditario; no me asombro de las rebeldías de Prada, porque bien se fueron provocadas por la vergüenza y debilidades de la patria, porque sé que sintió ofendida su conciencia de gran ciudadano, lo que indica la posesión de una virtud, de lo que sí puedo asombrarme es de ver que algunos hombres de hoy, hermanos míos en juventud, en amor a la grandeza y al sentimiento americano, impugnen la obra de aquel que dedico la mitad de su vida a fustigar negligencias y miserias. 

   

domingo, 3 de enero de 2021

DON MANUEL GONZALES PRADA (ENSAYO PARTE 1)

 Los hombres ilustres que constituyeron el alma de una época, infunden un intenso deseo de conocer sobre sus vidas, como queriendo encontrar oculto en el fondo de ella el secreto o la causa de la génesis y el desarrollo de los procesos mentales, nosotros tuvimos un hombre que le cupo papel importantísimo en los destinos del Perú, a través de él se puede juzgar a una sociedad, de un carácter innato sobre el que pueden pasar todos los vendavales sociales sin modificarlo, en esta nación peruana hubo un ciudadano que por la índole de su personalidad, se levanta majestuoso y firme, don Manuel Gonzales Prada; sus discursos y artículos tienen pujanza y la sinceridad de quien avanza por el sendero de la verdad; como él decía:


“Mundo sin poetas, sin filósofos maravillosos, sin amores, sin heroísmos, sin idealidad, es tierra de bípedos que pacen las flores ornamentales de la tumba de los hombres”.

Los hombres ilustres que constituyeron el alma de ese siglo, conquistaron el blasón de su celebridad por haber vivido en eterno divorcio con su tiempo; en su vida no hay partes resaltantes, casi está exenta de esos actos coloridos que suelen romper bruscamente la regularidad de los días ¿Cómo si su vida toda fuera un gesto, un hecho extraordinario? Algo como la música orquestal en que la magnificencia del conjunto impide en el la apreciación de los detalles ¿Qué fue ese conjunto en su medio y en su época? Nada menos que la armonía de una marcha guerrera que irrumpe en el silencio enorme de la noche.

Los virreyes del Perú constituyeron en estas tierras de América, un reflejo exacto en un medio pequeño de la alta sociedad española de la época, más que de política y de cuestiones de estado, conocieron los virreyes los deberes y ceremoniales sociales, el complicado protocolo de las cortes fastuosas, donde se hacía rigurosa vida social y palaciega, cuya influencia y saber se trasmitía aun hasta en los procedimientos de administración pública, todos los nobles con sus sequitos, con sus colaboradores, con sus allegados, implantaron en esta tierra muchos títulos de castilla, se creó así una nobleza colonial que origino la aristocracia de la época.

El 6 de enero de 1848 en esta ciudad de los reyes Lima, nació el tercer hijo del matrimonio de don Francisco Gonzales Prada y de doña Josefa Alvares de Ulloa, llamándolo Manuel y siendo el tercer nieto del conde de Ambo por la rama paterna, fue bautizado por el arzobispo en la iglesia de san Sebastián y apadrino la ceremonia el obispo Pasquel, a los 5 años inicia sus estudios en el colegio de la señorita Ferreyros, ya que su precocidad era suma, las primeras letras van aflorando las características de su temperamento y de su inteligencia, para el constituían toda su alegría los catorce perros de la jauría del solar de los condes de Monteblanco la residencia de su familia.

Su padre don Francisco quien ejercía el cargo de vicepresidente del consejo de estado en el gobierno del general José Rufino Echenique, cae en desgracia y es desterrado a Chile, allí Manuel Gonzales Prada reanuda su instrucción en el colegio ingles de Valparaíso, permaneciendo un poco más de dos años en la republica del sur, lapso en el que aprende idiomas el inglés y el alemán, en la atmosfera liberal y amplia del puerto chileno, desasido por lo menos momentáneamente de las ligaduras del patrio solar y de las costumbres, busca experiencia en el roce con las gentes de mar que hacen madurar su ya poderosa rebeldía, ampliando sus horizontes a la vez que van modelando sus pensamientos, es posible que en este estadio de la vida de Prada, la diferencia de clima, de costumbres y de psicología de las gentes, hacen que se encuentre así mismo y se libertase de cuanto pudiera desvirtuar las exigencias de su espíritu en pos de su superación, corría el año cincuenta y empezaba a surgir vigorosamente el liberalismo, comenzó en la política en los círculos de gobierno, ya en 1857 durante la presidencia de don Manuel Montt, se produjo el gran cisma entre los liberales, los hombres de doctrinas nuevas y los conservadores y llegar con ligeras intermitencias en forma de coalición por un lado y de alianza liberal por el otro, ese apartamiento se hizo día a día más grande hasta culminar en los gobiernos de Errazuriz y Santa María, aunque fue relativamente corta la permanencia de Prada en chile, el ya poseía un cerebro capaz de asimilar debido a su precoz afición a la lectura seria, sentía la influencia de las corrientes nuevas, estas tendencias fueron sin duda las que robustecieron e impulsaron las cualidades innatas de su espíritu.

Cuando Prada estuvo en chile, empezaban a soplar vientos nuevos, anunciadores de una moderna era intelectual, nacía el liberalismo de las ideas; y se organizó definitivamente en el país vecino, el partido radical con don Manuel Antonio Matta a su frente y los copiapinos Pedro León Gallo y Enrique Mac Iver; cuentan que celebraban una sesión los radicales en un local reservado, presidido por don Manuel Antonio Matta, cuando de pronto se abrieron las puertas y penetraron en el recinto guardias del gobierno armados, e intimaron prisión a todos los circunstantes, so pretexto de que conspiraban contra el orden social, en ese critico momento Matta que era bastante enérgico, se puso de pie y ante los mismos sicarios arengo a sus compañeros a no claudicar nunca en sus ideas, a no adjurar jamás frente a las amenazas de los inquisitoriales, desfilo después por las calles hacia la prisión, todo el grupo entre doble hilera de guardias, fueron los primeros radicales de chile.

Al regresar al Perú a esta ciudad de los reyes, sus padres deseosos que continuara su educación lo matriculan en el seminario, la aplastante monotonía, el uniforme, los breviarios y rezos lo exasperan y conmueven su alma rebelde, viéndose obligado a pedir a sus padres lo cambien de escuela, lo matriculan en el colegio de san Carlos; muchas preocupaciones causo a sus padres el temperamento altivo e indomable del joven Manuel, al terminar sus estudios secundarios ya tenía algunos trabajos literarios concluidos, entre ellos muchos versos y traducciones de autores alemanes e ingleses; como esta traducción:

                                           GACELA

(de id)

Mein liebchen was willst du mehr

H. Heine die heimkehr



Tienes rosas en los labios ¿más deseas, oh mujer?

Tienes lirios en los ojos ¿más deseas, oh mujer?

Tienes gracia y hermosura, juventud y admiradores

Tienes joyas, tienes galas ¿más deseas oh mujer?

A los lirios de tus ojos y a las rosas de tus labios

Alzo nubes de canciones ¿más deseas, oh mujer?

Soy el eco de tus labios, la falena de tus ojos

Soy la sombra de tu sombra ¿más deseas, oh mujer?

En tu voz y en tus miradas, tengo dichas y martirios

A tus plantas vivo y muero ¿más deseas, oh mujer?

Llego a la vida universitaria por el solo hecho de dar gusto a sus padres, chocaba al adolescente Manuel el ambiente engolado, aristocrático e intelectual de los claustros de San Marcos, que estaba formado por hombres que no podían ser hijos más espirituales de la colonia, dentro del vetusto edificio que fue un convento, todo tenía olor a antigüedad y tradición, todo estaba estacionario, pensamientos, programas, métodos, las continuas citas de latín de los estudios de jurisprudencia hacían que recordará sus días atroces en el seminario; hizo también estudios de química y ciencias naturales, el sabio Raimondi fue uno de sus profesores, durante su permanencia en la universidad compuso una pieza teatral de título por demás elocuente “amor y pobreza” y una comedia que título “la tía y la sobrina” dicen que la hizo en once días.

Por esos años tuvo el gesto que dice mucho de su vida, algo muy propio de él, descontentó y sin fe en la carrera ni amor para ciertos estudios, abandona los claustros universitarios y deja de ser estudiante para siempre, todo lo que él había querido era robustecer su mente; cuando joven solo fue conocido como poeta y hombre de letras, su nombre junto con el de sus contemporáneos trascendió hasta el extranjero “el Parnaso Peruano” de Cortez lo hizo conocido fuera del país por el año 1871, en la corta glosa biográfica que aparece bajo el nombre de cada poeta se lee:

“Poeta por temperamento ha escrito cuanto a sentido, sin lanzarse a la popularidad tras un aplauso o una felicitación”

La poesía de Gonzales Prada es más que todo lírica, sensitiva, propia y personal, se ve claramente que viene de un espíritu filosófico, hondamente preocupado por las cosas del mundo, aun en las estrofas amatorias más sencillas se descubre este aspecto, como poeta suele ponerse también frente a la naturaleza, pero la transforma y acomoda a su modo de ser, la influye con sus estados psicológicos, respecto de la forma es preciso anotar la variedad de estrofas y de ritmos “exóticas” es una anarquía rítmica, que resucita por instantes las más antiguas y diversas acentuaciones de la poesía clásica, de los comienzos del llamado siglo de oro castellano; Prada dio a la publicidad tres tomos de poesías escritas en su juventud “minúsculas” “presbiterianas” y “exóticas”.

En cuanto a poeta fue romántico en su juventud, escribió sentidas estrofas de amor y de tristeza, después con el predominio de la meditación y de su madures filosófica, su poesía varia tornándose robusta y profunda.

                                        LA PRIMAVERA

                                                         (imitación de la estrofa alcaica)

Tras los bramidos de yertas ráfagas

Vienen arrullos de tibios halitos

Y escapan a vuelo las brumas

La medrosa legión de vencidos



Cantan en coro su amor los pájaros

Ósculos mudos se dan en los arboles

Y baja del cielo a la tierra

Un inmenso raudal de ternura.



                                       RINCON FLORIDO

                                                     (Ensayo de un nuevo endecasílabo)



Ya los árboles, sin hojas ni flores

Vierten lágrimas, ahogan suspiros

Es el lánguido latir de la vida

Es el fúnebre sopor de la muerte


Ve mis carmenes secretos, oh amada

Di si en paramos de nieve se tornan

Guardo en lo íntimo del alma la imagen

Llevo un cálido florido rincón.

Muchas de sus estrofas nacieron como estallidos del sentimiento, de sus instantes de silencio y de la grave observación de la vida, al dirigir su vista al porvenir, hacia aquellas edades desconocidas e impenetrables que vendrán después de nuestra existencia dice:



                                    OH PORVENIR

Oh, porvenir ¡oh sol sin occidente!

¡Oh días que mis ojos no verán!

Si es noche de amargura lo presente

Que jubilo, que luz resplandeciente

Las horas de mañana irradiaran


Yo, el átomo nacido de la nada

Para girar en sombras y morir

Fijo en tus claros reinos la mirada

¡Oh porvenir!


Quien subyugando al tiempo y a la muerte

Joven pudiera eternizarse y fuerte

O en inefable languidez dormir

Alzar un día la pesada loza

Y abrir los ojos a tu luz gloriosa

¡Oh porvenir!



                                            PANTUM

A la escondida rosa del jardín

El viento da sus ósculos de amor

Y yo respiro el nardo y el Jazmín

Sin arrancar mi predilecta flor



El viento da sus ósculos de amor

Mientras mi alma saborea hiel

Sin arrancar mi predilecta flor

Dalia o jacinto, anemona y clavel



Mientras en mi alma saboreo hiel

Se torna el viento en rápido huracán

Dalia, jacinto, anemona o clavel

Con fúnebre rumor volando van



Se torna el viento en rápido huracán

Y los suspiros de mi negro esplín

Con fúnebre rumor volando van

A la escondida rosa del jardín.



                                            GUNNAR



En pavorosa torre maniatado

Entre un bullir de víboras y sierpes

Yace Gunnar, el noble nibelungo

El orgulloso vástago de reyes



De inspiradoras llamas encendido

El arpa coge con los pies el héroe

Tañe las cuerdas y modula un canto

El drama de los bravos y los fuertes



Suena el arpa tan dulce y armoniosa

Vibra la voz, tan grave y tan solemne

Que tiembla el ancho muro de la torre

Y los fieros reptiles se adormecen



Inmóviles dormitan los reptiles

Mas una sola víbora rebelde

Al doble hechizo de la voz y el arpa

El corazón del nibelungo hiere



Gunnar, Gunnar, las penas de la vida

Al son de los cantares se adormecen

Mas el amor, la víbora implacable

Desoye cantos y nos da la muerte



                                          AL AMOR



                                                                    (de minúsculas)

Si eres un bien del alto cielo

Por qué las dudas, el gemido, el llanto

La desconfianza, el torcedor quebranto

Las turbias noches de febril desvelo



Si eres un mal en terrestre suelo

Por qué los goces, la sonrisa, el canto

Las esperanzas, el glorioso encanto

Las visiones de paz y de consuelo



Si eres nieve ¿Por qué tus vivas llamas?

Si eres llama ¿Por qué tu hielo inerte?

Si eres sombra ¿Por qué la luz derramas?



Por qué la sombra si eres luz querida

Si eres vida ¿por qué me das la muerte?

Si eres muerte ¿Por qué me das la vida?



                                        LA NUBE

                                                                     (de minúsculas)

Con el primer aliento de la aurora

Abre la nube su cendal de nieve

Las frescas aguas de los mares bebe

Y de rosado tinte se colora



Ora impelida por los vientos, ora

Acariciado por el aura leve

Con repentina ondulación se mueve

Y la serena inmensidad devora



Al divisar en bonancible suelo

Olas de mieses y tapiz de flores

Sonríe, goza y encadena el vuelo



Mas, al mirar asolación y espanto

Odios, guerras, muertes y dolores

Lanza un gemido y se deshace en llanto.



                                                RONDEL

Los dioses griegos, yerta la pupila

Sin pena o rabia, celo ni desmayo

Huyen del éter y en gloriosa fila

Con actitud impávida y tranquila

Heridos caen al tronar el rayo



Vencidos hoy, sin fieles y sin culto

No tienen aras, oblación ni ruegos

Mas si la torpe mofa y el insulto

Los dioses griegos



¡Oh paganismo! El Partenón blanquea

En el Salem del arte y de la idea

Sordos, oíd la dórica armonía

Abrid los ojos corazones ciegos

Ved como arrojan néctar y ambrosia

Los dioses griegos.



                                         EN UN MUSEO

(imitación rítmica de una estrofa arquiloquea)



Quiero a los pies de las blancas helénicas diosas de mármol

Culto a lo bello rendir

Siempre a mis ojos vestidas de gracia desnuda de peplum

Reine la griega beldad

Mas que la rica paleta de iris ¡oh! Bloque pentélico

Amo tu nítido albor

Hay en el mármol la suave pureza de un alma inocente

Hay el candor de la luz

Casta blancura, desnudez impecable y divina

Siempre a mis ojos lucid

Rásguense hipócritas velos monjiles, pudores gazmoños

Huyan del arte inmortal.



                                        CUARTETOS PERSAS

                                                                              (de exóticas)

Dejad la sombra y paz de tus hogares

Ven al huerto de mirras y azahares

En medio del arrullar de las palomas

Vivamos el cantar de los cantares



Extiende por mi rostro la red de tus cabellos

Enrédame con tus rizos, perfúmame con ellos

Que brinden tras la malla del oro ensortijado

Tu boca las sonrisas, tus ojos los destellos



Cuando la amada sobre mi se inclina

Y con su fresca boca purpurina

Vierte en el fuego de mis labios fuego

Toca la rosa sin temer la espina



¿Qué es la sonrisa de unos labios? Nada

¿Qué la mirada de unos ojos? Nada

Mas no se oculta en nada de la tierra

Lo que se encierra en ese doble nada

Es locura el amor y poco dura

Mas quien no diera toda la cordura

Quien no cambiaría mil eternidades

Por ese breve instante de locura.

Pero no siempre fueron sus versos, agiles juegos de palabras que cristalizaran ideas, sino que también fueron suaves sentimientos y entusiasmos, cantando al Dios de las dulces armonías, al pan de la caña fónica, le llama el inmortal, enamorado de la poesía de la leyenda griega le canta así con sutil inspiración:

Se sumergen los pechos, se abisman las almas

En un lago de ignota, suprema dulzura

El tibio aliento de sus bosques

Trasciende a néctar y ambrosia

Un lejano concierto de liras eolias



Embelesa los aires, suspende los ríos

¿en dónde suenan esas liras?

¿presagian bienes a los hombres?

En el mar legendario de Ulises y Homero

A los hombres anuncian las liras eolias

El pan arcádico respira

El pan arcádico no muere.

En la poesía conservo siempre una razonable originalidad, escribió mucho en estrofas cortas que el llamo “Triolets”, “Rondeles” y “Respettos”, designaciones tomadas de Europa, de los cantares de Italia y del mediodía de Francia; Gonzales Prada el poeta es inferior al prosador y al tribuno, su prosa es esa prosa robusta y múltiple de los grandes adalides nacidos, algo así como ex profeso para guiar colectividades, es la prosa grandilocuente de Juan Montalvo y de Martí, rica en figuras de retórica y sutiles juegos de palabras, noble armonía de oraciones que tienen por alma los excelentes frutos de una vasta erudición.

La región del arte supremo es un sitio en lo más elevado de los dominios del alma, o como decía Víctor Hugo “el arte supremo es la región de los iguales” a él van a converger todos los caminos del arte ¿a qué arte corresponderá? Naturalmente a la poesía, centro de todo ¿Por qué no puede haber arte sin poesía? Sin poesía sería un producto mecánico.

Tenía en ese entonces veintitrés años, era un joven alto de porte elegante y bien conformado, de ojos azules y facciones perfectas, era un excelente tipo de joven ornado de gran cultura y gusto, toda su juventud estuvo dedicada al saber y la auto perfección, época fecunda para él, valiosa para el desarrollo intelectual del Perú y favorable para la cultura americana, los estudios políticos y sociales fueron su predilección, fue esta una de las más bellas estaciones de su vida, paz, comodidad, satisfacción de los gustos intelectuales, se dedicó a la literatura europea, gusto más de la francesa, esta fue la que alimento en su espíritu la fuerza natural de sus rebeldías, la robusta mentalidad de Prada asimilaba perfectamente las luces intelectuales que venían del viejo mundo, al mismo tiempo que nacía su paganismo a base de las fuentes griegas, cuando se es joven el análisis de la historia helena, la comprensión de aquel esplendente mundo antiguo, subyuga, atrae y comunica el halito suave de aquella alma inmortal; para ese entonces ya era Prada un completo descreído del catolicismo, era el hijo disidente en el seno del hogar paterno, era un anticlerical, un hereje que surge en una familia religiosa por tradición, todo esto era el producto de un carácter desarrollado desde temprano en la independencia, cultivado por si solo fuera de toda influencia de medio e imposición de la voluntad, se infiere de esto que en su hogar hubo una completa tolerancia a pesar de la época y de los orígenes de la familia, lo cual indica que entre personas cultas e inteligentes, la diferencia de ideas y creencias no conducen nunca a la ruptura o al choque personal; cuantos casos hay de terquedad por la imposición paterna en el pensamiento de los hijos, que terminaron con el suceso doloroso de una escisión brusca en el seno de la familia; el joven Prada habría roto la unión familiar, porque ningún motivo existe para suponer que habría adjurado de sus ideas, pues desde adolescente fue un hombre, una expresión propia, un carácter fuerte, por aquello oculto o latente que había en él y que después lo llevaría a la notoriedad.

Sentía gran afición por la agricultura y en Lima en las inmediaciones de la exposición exploto Prada una pequeña granja, pero su mayor actividad agrícola la dedico al valle de Mala, diez años estuvo dedicado a esta actividad y tal vez lo hubiera hecho definitiva, de no haberla interrumpido un gran acontecimiento, la guerra del pacifico de 1879, se le ve deambular por las calles de Lima dueño de una inmensa ansiedad patriótica, sigue atento las campañas del Huáscar, en esos días es cuando su madre doña Josefa lo ve por vez primera transido de emoción al contemplar la gravedad por la que atraviesa la patria; Prada se alista en el ejército y asistió a ella con su reguero de sangre, este suceso vino a cerrar el libro primaveral de su existencia, de una manera trágica y súbita de finalizar su juventud, con el tronar de los cañones y el lamento de los heridos, con ardoroso patriotismo se presentó al estado mayor que se disponía a la defensa de la capital, se le confirió el grado de teniente coronel, asignándole enseguida la segunda jefatura de la guarnición “el Pino” desde allí asistió a la batalla de Miraflores, cuando ya toda resistencia era inútil e imposible, el primer comandante de esa posición el coronel Hipólito Cáceres, impartió a Prada la orden de hacer volar las dos mejores piezas de artillería en compañía del sargento mayor Eduardo Lavergne, a la una de la mañana partieron era preciso evitar que esas dos excelentes piezas de guerra cayesen en poder del enemigo, haciendo prodigios de cautela para evadir cualquier sorpresa de las patrullas chilenas de reconocimiento, Gonzales Prada, Lavergne y secundado por Francisco Bolognesi el hijo del héroe de Arica, favorecidos por las sombras de la noche hicieron estallar los cañones; vencedor el enemigo en Miraflores y segura ya la ocupación de Lima, Prada volvió a la ciudad con el enorme peso de la derrota en la conciencia, la patria estaba perdida, los últimos baluartes de la defensa nacional habían sido destrozados tras una larga y sangrienta refriega, la capital estaba siendo ocupada por el invasor y vendría luego la imposición de los términos de paz, para Prada de tan acendrado amor propio y con su carácter tan recto de patriota, era aún más indignante el pensamiento de haber sido vencido a pesar de todos los esfuerzos.

Esta guerra hizo que sienta por primera vez el odio internacional, que fue odio verdadero porque conocía a fondo el origen del conflicto, que no fue otro que el deseo de un país de obtener riquezas sin que le importe la manera de conseguirlo, esta era la verdad clara y sencilla, si es condenable el despojo entre los individuos ¿Por qué no lo será entre naciones? puede argumentarse el derecho a existir, pero este deja de ser tal cuando se realiza por medio de la injusticia, puesto que toda injusticia necesita castigo, inútil es que se levante la voz de la diplomacia y de la historia chilena para justificar la guerra del pacifico, frente a esa voz el hombre civilizado, justo y sensato, cuya conciencia mora en un sitio superior sabe sonreír desdeñosamente, porque está convencido de conocer a fondo los designios humanos, Prada había seguido todo el transcurso de aquella injusticia.

Para evitar ver a algunos de los invasores en las calles de Lima e impedir incidentes, quien sabe con qué consecuencias, se recluyo en su casa durante toda la ocupación, así vivió dedicado enteramente a sus estudios literarios y filosóficos, cultivaba su espíritu, fortalecía sus pasiones e inteligencia, bajo la agradable sombra del hogar, esta corta época fue enteramente fecunda, fue durante ella protagonista de un caso que nos dice de su temple, de su carácter y de su odio al vencedor; firmada la paz de Ancón el ejército chileno se retiró a las afueras de la ciudad, Prada creyendo que ya todo estaba libre de invasores salió a hacer una visita familiar, de pronto al llegar a una esquina ve a un jefe chileno que se dirige a él con los brazos abiertos y el rostro sonriente a saludarlo, Prada esquiva el saludo y cambia de dirección, diciendo que no podía aceptar el afecto del invasor que mutila el cuerpo de la patria, y además dicta la paz más ignominiosa, grande fue la sorpresa del jefe chileno ante esa actitud, pues ambos habían sido condiscípulos de curso y amigos siendo estudiantes en Valparaíso; cuando el vórtice de la guerra hubo pasado después de cuatro años funestos y terribles, Prada dolorido por la suerte de la patria da comienzo a la gran obra de su vida, la regeneración del espíritu nacional, el luchador que existía en él y que se había manifestado pocas veces en su juventud, despierta con toda su fuerza, exaltado por el espectáculo del país vencido y desmoralizado.

En 1885 al año siguiente de la ratificación del tratado de Ancón, da comienzo a su labor con la pieza literaria “Miguel Grau” que es un verdadero homenaje a la personalidad del gran marino, fue el primer llamado a la conciencia de la patria, el principio de su labor reconfortadora de las fuerzas nacionales; también da a conocer los siguientes escritos “cuartos para hombres vacíos” de intensión satírica “escenas nocturnas” en prosa “el cometa de 1882” y “la máquina de volar” son sus producciones de esa época; en 1886 leyó su famosa conferencia en el ateneo de Lima, sobre tópicos literarios generales y de critica a la literatura nacional, en los siguientes años produjo todo lo que había de reunir en el tomo de “paginas libres” ese mismo año de 1886 fue elegido presidente del círculo literario, que él había fundado haciendo propaganda entre los literatos más notables de la época, con el propósito de regenerar los gustos y crear una nueva literatura peruana, este grupo de hombres nuevos que se levantó después de la desocupación chilena fue un oasis en medio de esa sociedad, en el circulo literario al lado suyo figuraban:

Teobaldo Elías corpancho

Arnaldo Márquez

Juan de Arona 

Numa Pompilio Llona

Luis Benjamín Cisneros 

Ricardo Rossell

El circulo literario se transformó enseguida en el ateneo de Lima, que había de llevar una vida lánguida y silenciosa al desaparecer aquel grupo de hombres notables.

En 1887 es sorprendido por la dolorosa desaparición de su madre, para contrarrestar el dolor de su partida se entrega a una plena actividad deseando influir de cerca en los destinos del país, funda el partido “Radical” la constitución de este grupo político alarmo a los religiosos y espíritus ortodoxos de toda especie, jamás habían hecho vida pública tales doctrinas, los clericales encerrados entre las murallas chinas de su pequeño campo intelectual, no podían concebir que surgiera un movimiento político de esa índole, por este mismo año Prada tenía treinta y nueve años y contrae matrimonio con la señorita Adriana de Verneuil, hija de una estimada familia francesa establecida en Lima, ella desempeño en la vida de don Manuel constante estimulo cariñoso, fue la admiradora que apoyaba la obra insigne del apóstol, por algo fue llamada la animadora; Adriana había recibido una educación netamente católica en el colegio de la consagración, a pesar de la diferencia de ideas religiosas, el nuevo hogar fue un modelo y de ahí nacieron tres hijos, dos varones y una mujer, pero solo vivió uno Alfredo.

Gonzales Prada juega con la metáfora y las comparaciones con gran naturalidad, los estudios que hizo de algunos hombres celebres, entre los que estaban Varela, Víctor Hugo, Renan y Castelar, tienen un sello especial y poco común, sobre todo el de Castelar; Prada parece presentarnos en realidad a los personajes, transmitiéndoles relieve, formas, contexturas, expone la silueta intelectual y moral del hombre, como una figura iluminada con límites precisos, como la silueta de alguien que surge sobre la cumbre de una loma, tras de la cual se pone el sol, con su prosa modela y plasma como un artífice, hasta grabar en la imaginación del que lee la semblanza del personaje, o el pensamiento.

Prada tenía una manera de acondicionar sus argumentos, es tan segura y natural, qué lleva a la convicción y al entusiasmo, enciende lo ánimos y despierta las adormecidas fuerzas morales, es una prosa de juventud propia de las causas reivindicadoras, que solo el poder de la palabra puede conseguir.

En 1888 da su famoso discurso en el Politeama ante los niños de los colegios de Lima:

Señores:

Los que pisan el umbral de la vida se juntan hoy

Para dar una lección a los que se acercan a las puertas del sepulcro

Los viejos deben temblar ante los niños

Porque la generación que se levanta es siempre acusadora de la generación que desciende

De aquí de estos grupos alegres y bulliciosos

Saldrá el pensador austero y taciturno

De aquí el poeta que fulmine con estrofas de acero retemplado

De aquí el historiador que marque la frente del culpable con el sello de indeleble ignominia

Niños sed hombres temprano, madrugad a la vida

Porque ninguna generación recibió herencia más triste

Porque ninguno tuvo deberes más sagrados que cumplir

Errores más graves que remediar, ni ofensas más justas que satisfacer

Si la ignorancia de los gobernantes y la servidumbre de los gobernados fueron nuestros vencedores

Acudamos a la ciencia, ese redentor que nos enseña a suavizar las tiranías de la naturaleza

Acordémonos de la libertad, esa madre engendradora de hombres fuertes

No hablo señores de esa ciencia momificada que va reduciéndose a polvo en nuestras universidades retrogradas

Hablo de la ciencia robustecida con la sangre del siglo, de la ciencia con ideas de radio gigantesco

De la ciencia que trasciende a juventud y sabe a miel de panales griegos

De la ciencia positiva que en solo un siglo de aplicaciones industriales

Ha producido más bienes en la humanidad, que milenios enteros de teología y metafísica

Trescientos años ya que el indio rastrea en las capas inferiores de la civilización

Siendo un hibrido con los vicios del bárbaro y sin las virtudes del europeo

Enseñadle siquiera a leer y escribir y veréis si en un cuarto de siglo se levanta o no a la dignidad de hombre

A vosotros maestros de escuela, toca galvanizar una raza que se adormece bajo la tiranía del juez de paz, del gobernador y del cura, esa trinidad embrutecedora del indio.

¿Por qué desalentarse? Nuestro clima, nuestro suelo ¿acaso son los últimos de la tierra?

En este mundo no hay oro para adquirir las riquezas que debe producir una sola primavera del Perú.

Acaso nuestro cerebro tiene la forma rudimentaria de los hotentotes.

O nuestra carne fue amasada con el barro de Sodoma.

Acaso nuestros pueblos de la sierra son hombres amodorrados, no estatuas petrificadas.

Este trozo de su discurso fue el que más nombre le dio, fue el que recorrió todo el país como un grito jamás escuchado, conmoviendo todos los corazones en esos años en que la nacionalidad estaba consternada por la derrota, sus discursos en el ateneo y en el palacio de la exposición y su obra “Miguel Grau” son piezas literarias en el que campea el tono majestuoso y el variado juego de fraseología; en horas de lucha se presenta abrumador y mordaz, gran facilidad de palabra y gran fonia en las oraciones, Prada tuvo el don formidable de la expresión, cualquiera de sus frases es una sentencia, por eso sus opiniones y sus ideas pesaron tanto en el ánimo de la juventud, por eso sus críticas a la política , a los políticos, gobernantes, a los malos hombres del Perú que corrompieron y esclavizaron a su raza, son verdaderos castigos propinados en las espaldas de esas medianías, pocos hombres tuvieron en su pluma su mejor arma de defensa y de ataque, pocos la esgrimieron por causas tan justas, pocos la tuvieron más apta para expresar sus pensamientos, que temeridad la de Prada para decir por aquellos años, cuando en el Perú la libertad de pensamiento y de opinión era un vil juego de los regímenes, que atrevimiento para decir refiriéndose a la esclavitud del periodismo, cuando algunos de los inculpados aun vivían y tenían mucho poder oficial; los Vivanco, los Echenique, los Balta, los Pierolas y los Cáceres, fueron en la prensa del Perú como tiburones en el mar.

                                             MUSA HELENICA


                                                                        (poliritmo sin rima)

Atronadora y rimbombante poesía castellana

Tambor mayor en la orquesta de Píndaro y Homero

Si poco arrullas a las almas, mucho asordas a los oídos



En el espeso follaje de inútiles vocablos

Brota pálida y sin jugo la fruta de la idea

¡oh, verbo de Cervantes, en tu vida empampanada!

¡Son gigantescas las hojas, enanos los racimos!



Que legión de beocios, que falange de baturros

¿Qué cacofónico concierto de locuaces cacatúas?

Reina lo cursi, lo vulgar y lo pedreste

Desuella Marsias al divino Apolo

Muerde a Pegaso el burro de Sileno



Arte pagano, flor nativa de la Grecia

Ven y surge en el erial de lo deforme y lo prosaico

Ven y embalsama con tu aliento

Las nauseabundas purulencias de la vida


El mundo clama por el néctar de los dioses

Pide un nuevo y glorioso renacer del paganismo

Quien de sepulcros y de ruinas exhumara

La sobria musa de Alceo, de Arquiloco y Hesíodo


Quien desdeñando los pueriles cascabeles de la rima

Reflejara en la acorde pulsación de los acentos

El misterioso ritmo de los seres y las cosas

Quien pudiera en sus arranques de olímpico entusiasmo

Rasgar las vestiduras de la gótica barbarie

Y colgar a tus hombros, oh moderna poesía

La clámide ateniense.