jueves, 26 de julio de 2018

LA GUITARRA EN EL PERU

Se cuenta que el origen de la guitarra se remonta a la primera vez que el hombre, tenso el arco y se percató del sonido de la cuerda al disparar la flecha, los Asirios tocaban un instrumento conocido con el nombre Griego de kithara o Citara de solo cuatro cuerdas, dicen también que el pueblo judío encontró alivio en su sonido, durante su largo peregrinar por el desierto, es a lo largo de los siglos que el rasguear de sus cuerdas alegro las fiestas populares.

Este instrumento enigmático recorrió las cortes y las tabernas, los grandes maestros dicen que la única forma de extraer sonoridades a una guitarra es abrazándola; el poeta y músico Vicente Espinel la empujo hacia el futuro en el siglo XVI, cuando le añadió una quinta cuerda, el mi agudo, la “prima”, luego la guitarra anduvo titubeante durante los siglos XVII y XVIII, hasta que se le incorporo la sexta cuerda, el mi grave, el “bordón” para tener la forma que hoy se le conoce.

La guitarra es un complejo mecanismo formado por seis mil piezas aproximadamente, encajar todo este pequeño universo en el que cada detalle resulta relevante, es en su base técnica sencilla, una cuerda tensa tiembla y su vibración es recogida en una caja, a partir de ese principio empiezan los matices, la tapa (plancha superior donde se fijan las cuerdas) es una parte esencial en este complicado mecanismo, porque debe recoger la vibración de las cuerdas y vibrar a su vez, conseguido el sonido hay que atraparlo, esta es la misión del fondo de la guitarra (la plancha posterior) un gran maestro dice “el fondo es como un espejo, su misión es reflejar el sonido y por ello la madera debe ser rígida y densa, del mismo material suelen ser los aros que cierran el instrumento por los laterales, todo este mecano ondulante es el cuerpo de la guitarra, todo esto debe asentarse en un punto de apoyo que es el mango, cuya madera debe ser dura y con pocas variaciones a causa de la humedad, el mango además tiene una misión muy especial en él se asienta el diapasón, una segunda madera donde se sitúan los trastes, que constituyen la escala musical del instrumento, uno de los grandes artesanos dice que la longitud ideal del diapasón “es del final del diapasón al puente donde se anudan las cuerdas debe haber 65 cm, con una longitud mayor las cuerdas están demasiado tensas y producen un sonido más de soprano, si es más corto el sonido es demasiado lirico; el remate del mango a continuación del clavijero es la firma del constructor, quien debe trabajar este instrumento con paciencia y dedicación, ya que cada detalle es esencial en su construcción.

Una guitarra en cuyo clavijero pende como una cabellera las cintas, rojo y blanco los colores de mi patria, se mete como una cuña entre el vocerío con un pespunteo, la primera guitarra rebana el ambiente, al amparo de la segunda que le lleva el amen, hay un amor dulce en el abrazo y una caricia infinita en las manos que bordonean, elevándose una voz fresca del cantar peruano diciendo:

“con una buena jarana
Cantada a boca de jarro
Aunque no coma mañana
Y de yapa me mate un carro

Los dedos recomienzan un palique de primas y bordones, en vaporoso encaje que se hinchara mientras las manos palmeen; los pies de los bailarines hilan en tejido crochet en el piso, manos revolotean de pañuelos y contoneo de hombros, mientras otra copla dice:

“morena si andan diciendo
Que toda mujer soltera 
Se desespera, se desespera

En la fuga las faldas se arremangan hasta la altura de las rodillas, con gracia y con donaire, las piernas varoniles a punta y talón labran sobre el pavimento, mientras las palabras picantes como rocotos, susurrados al oído de la moza, sacan ronchas al ambiente.

Las jaranas de mi tierra peruana, tienen sus dulces leyendas de pasión, en nuestra música de la costa, de la sierra y la selva, se destila una confidencia cósmica, es como un dolor supremo, el dolor que se ignora, que no se sabe que es dolor pero que existe.



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domingo, 1 de julio de 2018

CABALLO DE PASO BAILANDO

https://www.youtube.com/watch?v=D6Yo7ZqWn_I

EL CABALLO DE PASO PERUANO

El campo estaba rodeado de establos bajos y techados con hermosas tejas verdes y rojas, divididos en casilleros brillantemente pintados, por abajo estaban cerrados pero en la parte superior se hallaban abiertos e inundados por la luz de la tarde, una torre con un gran reloj dominaba la gran sección central, que solo se apartaba ligeramente del cuadrángulo y que miraba hacia el sur, del otro lado, más allá del césped, apenas apartado, había cinco atrayentes casas edificadas en madera, de la gran mansión central salió a recibirnos don José Antonio y luego de los saludos y las muestras de aprecio, nos guio hasta el establo de su semental favorito el “mil pasos”, se acercó y acaricio el hermoso cuello del oscuro bayo, que se oscurecía casi hasta el negro en las patas y en la parte posterior, que brillaba casi como el satén por el cuidado, entonces sosteniendo apenas la brida con ambas manos el orgulloso dueño hizo girar lentamente al animal, para que fueran reveladas las graciosas curvas de su cuello y que la luz jugara con los soberbios músculos del lomo y de las ancas, mientras amblaba con sus pasitos de un lado a otro meneaba la cabeza y parecía impaciente por bailar una marinera limeña, como si se diera cuenta de las miradas de admiración y de las observaciones que sobre él se hacían, el mil pasos continuo con su amblar alrededor del cercado, luego con un cabeceo final descanso sin prestar atención a sus visitantes, don José Antonio que estaba de pie con los ojos atentos y brillantes, detrás de sus gruesos anteojos de carey, con las mejillas surcadas por una agradable sonrisa observaba las piruetas de su favorito.

Don José Antonio le dijo a mi esposa, este caballo tiene el mismo temperamento de sus días como ganador de varios concursos nacionales, si lo desea puede acariciarlo, entonces ella avanzo con cautela y extendió su tímida mano, encontrando que el aterciopelado cuello era inesperadamente agradable, el semental parecía ignorar su atención, continuo acariciándolo con creciente valor, hasta que don José Antonio abrió la puerta de la caballeriza y condujo al mil pasos hacia el cercado que se encontraba más allá del patio.

Entonces recordé mis sueños de niño, en las que me veía sentado en mi hermoso caballo de paso, a veces soñaba despierto y mi favorito era, en el que se trataba de un chalan vestido con un poncho blanco de lino, sombrero de paja de ala ancha y pañuelo blanco, que casualmente se llamaba como yo, al que de pronto una niña agraciada llamaba y llamaba, entonces me aparecía montado en el recio e infatigable caballo amblador que se desplazaba en bípedos laterales, paso peculiar que muestra elegancia al caminar, mientras decían abran paso que ya llega el chalan.

Un día vi un caballito color gris moteado en el escaparate de una tienda, ese es mi caballo le dije a mamá, tenía que hacerme de ese caballo y cuando mi madre me alejo de allí por la fuerza, rompí en llanto, por fin mamá me dijo que se acercaba mi cumpleaños, ya sabía lo que quería decir con eso ¿no? Si me portaba bien, fui un chico modelo hasta ese día, el día de mi onomástico papá y mamá vinieron a despertarme, yo salte de la cama y corrí a la sala como un gamo, el paquete me deslumbro por un instante pero enseguida vi lo que anhelaba; mi caballo chalan, papá y mamá rieron compartiendo mi entusiasmo, papá me alzo para sentarme sobre la silla, pero yo eche a llorar y puse las piernas rígidas, mi padre asombrado y dolido me bajo al suelo, todo lo que yo quería era sentarme y contemplar mi alazán, su hermosa silla y sus arreos, su negra crin ondulada, hasta que el animal se acostumbrase a mí, pase el resto del día admirando mi caballo, hasta llegue a darle unas palmadas, esa noche papá muy complaciente lo llevo al lado de mi cama, a la mañana siguiente mi sueño apareció menos vivido, pues me bastaba abrir los ojos para verlo, jamás volví a conseguir que el sueño tuviera vida, a los pocos días mi rocín no era más que mi caballito mecedor y lo montaba sin mayor cuidado, en cambio no había podido montarlo mientras fue mi caballo chalan. 

El caballo es el animal más hermoso que puebla la tierra, el más elegante en su estampa, el más estético en sus formas, el más artístico en sus movimientos, pero el caballo de paso peruano es el más bello entre los bellos, de lo bueno lo mejor.



viernes, 22 de junio de 2018

EL SEGUNDO COMBATE DE HIGOS URCO

Después del primer triunfo de Higos Urco, el obispo Sánchez Rangel, el gobernador Fernández Álvarez, el coronel del Numancia Carlos Toira, junto con los demás realistas de Moyobamba y al mando de Toira, a mediados de junio de 1821 se refugiaron en el caserío la Laguna, en la boca del río Huallaga, de allí pasaron a Pebas sobre el río Amazonas, en donde se reunieron en una junta militar el 17 de agosto de 1821, la que acordó abandonar definitivamente la provincia.

Mientras Torre Tagle establecía nuevas guarniciones en la región de Maynas, designo jefe de esta circunscripción al teniente coronel Cajamarquino José María Egusquiza, quien al terminar su comisión regresa de Chachapoyas a Cajamarca, en busca de refuerzos al haberse dado cuenta que había descontento en los pueblos y las guarniciones por falta de auxilios económicos, contribuyendo a agravar la situación la penetración de los Portugueses en la selva Peruana, el teniente coronel Egusquiza por orden de Torre Tagle procedió a poner atajo al avance de los Portugueses en Loreto, en donde dejo un piquete al mando del teniente Juan Mollinedo vencedor de Higos Urco.

Es así que llega el día 24 de febrero de 1822 y la guarnición del río Putumayo se subleva, a las órdenes del sargento Cárdenas y Nicolás Quiles, quienes matan a los que se oponen a sus planes, bajan por el río Putumayo en canoas para entrar al Amazonas, luego surcan este río llegando al caserío de Loreto habitado en su mayoría por la tribu de los Ticunas, como ya lo mencionamos tenía una guarnición al mando del capitán Mollinedo el que es sorprendido, apresado y fusilado apoderándose los revoltosos de todo el armamento, engrosando sus filas con algunos que lograron captar de esa guarnición, se proveen de más canoas y surcan aguas arriba el río amazonas, entran al río Marañón surcándolo hasta el río Huallaga y de allí hasta Chazuta, luego van por el río Mayo y sorpresivamente se apoderan de la ciudad de Moyobamba, es julio del 1822 y era gobernador el comandante Domingo Alvariño, quien contaba con solo 40 hombres en su guarnición, mal armados, sin embargo opuso heroica resistencia pero poco pudo hacer ante el mayor número de enemigos, cae prisionero y es fusilado; el sargento Cárdenas dueño ya de más armas y municiones, además de algunos prisioneros que se le unen, está convencido de que la oportunidad es magnífica, inicia la reorganización para la defensa de Moyobamba y envía una expedición sobre Chachapoyas, para lo cual ya contaba con más de mil hombres, a principios de agosto de 1822 el sargento Cárdenas emprende marcha hacia Chachapoyas, donde solo había una guarnición de 30 hombres que poco pudieron hacer para su defensa, se apoderan de esta ciudad.

Ante esta situación que renueva el peligro para la causa de la independencia, Torre Tagle organiza una nueva división en Trujillo al mando del teniente coronel Nicolás Arriola, al que se incorpora como segundo jefe el teniente coronel José María Egusquiza, estas tropas estaban formadas por dos compañías del batallón Numancia destinadas a Cajamarca, a las que se suman gran número de voluntarios Trujillanos y Cajamarquinos, de 400 Chachapoyanos llegando a una regular cantidad de plazas cubiertas, además contaban con dinero, víveres, armas y bestias de silla y carga; el teniente coronel Nicolás Arriola llega a marcha forzada al pueblo de Levante, distante dos leguas de Chachapoyas, en donde le informan que el sargento Cárdenas al tener noticias del avance de los patriotas, había salido de Chachapoyas dirigiéndose a las pampas de Higos Urco en donde tomo ventajosa posición, era el 6 de setiembre de 1822 cinco y media de la mañana, Arriola avanza dividiendo sus fuerzas en dos columnas, la primera paso por la misma ciudad de Chachapoyas y la segunda por detrás del cerro Puma Urco, ambas con dirección a Higos Urco y librándose el combate a las 10 de la mañana, en el que nuevamente las tropas patriotas allí mismo donde un año atrás obtuvo una resonante victoria, volvía a dar otro día de gloria a la causa de la independencia, en este combate murió este sargento Cárdenas que fue el cabecilla, Arriola persiguió a los fugitivos realistas y los venció en el cerro Ventana el 10 de setiembre de 1822, a los que huyeron los derroto en un fuerte del río Negro y otro descalabro el día 13 en Rioja, a cinco leguas de Moyobamba, otro grupo de realistas se retiró al otro lado del río Tochiman en el pueblo de Habana, en donde a las órdenes de don Fernando Sánchez y de Eustaquio Babilonia y de unos 600 hombres entre fusileros y lanceros presentaron batalla, fueron definitivamente derrotados huyendo los vencidos hacia el Brasil y de allí hacia España, los realistas José Moreno, Marruecos y Bocanegra fueron fusilados por el teniente Salas por orden de don Nicolás Arriola y los 200 prisioneros fueron remitidos a Trujillo; pacificada la región el teniente coronel Arriola se retira dejando como gobernador a don Damián Yépez, quedando definitivamente con esta segunda campaña dominada la insurrección realista en el norte del Perú.


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miércoles, 6 de junio de 2018

KUELAP


EL COMBATE DE HIGOS URCO

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Era el mes de noviembre de 1820 y el teniente coronel español José Matos se encontraba en Trujillo, reuniéndose con Torre Tagle con el objeto de recabar dinero para el pago de las tropas acantonadas en Maynas, al pasar los días y no conseguir su propósito pues Torre Tagle estaba decididamente trabajando en favor de la independencia nacional y quien además conocía la firme decisión de Matos a la causa realista; decepcionado al no cumplir su cometido Matos decide regresar el mes de diciembre a Moyobamba por la vía de Cajamarca, es aquí en esta ciudad que recibe la noticia de que Trujillo había proclamado su independencia el día 29 de diciembre, lleno de rabia planea y trama hacerse el despechado de la causa realista, durante días habla mal de su ejército y logra convencer al patriota Pedro Noriega Chávez rico comerciante cajamarquino, comisionado por don José de San Martín para promover la independencia de Maynas; Matos y Noriega viajan a Moyobamba a secundar el movimiento de Trujillo, para lo cual recibió en Chachapoyas 50 soldados que le remitió Torre Tagle para que sirviera de base en la formación de las tropas patriotas de esa región, así como la suma de 8,000 pesos, Matos ve esto como una oportunidad y en colaboración con el obispo fray Hipólito Sánchez Rangel y el gobernador español Fernández Álvarez, apresan a Noriega y lo fusilan, los soldados puestos a la orden de Noriega se dispersaron unos y otros cayeron presos, el gobernador de Maynas Fernández Álvarez, el teniente coronel Matos y el obispo Sánchez Rangel, se dedicaron a fortalecer el plan realista en coordinación con las fuerzas de Castro Taboada en Cajamarca y la de los realistas de Cajabamba y Otuzco.

En abril de 1821 el ayuntamiento de Chachapoyas se pronuncia por la independencia, bajo la dirección de los patriotas Manuel Rodríguez, Mariano Aguilar, Dionisio Rodríguez, José Lucero Villacorta, Luis Zagaseta, Pedro Rodríguez, Manuel Burga, Manuel Rojas, ante esto los realistas de Moyobamba deciden apoderarse de Chachapoyas, para amagar este peligro Torre Tagle despacha desde Trujillo una división al mando del coronel Juan Valdivieso, en la que formaron destacados jóvenes Trujillanos, Cajamarquinos y Chachapoyanos, entre los primeros se recuerda al teniente coronel José Félix Castro, hermano del otro teniente Gabriel Castro quien murió al tomar la plaza de Otuzco, eran hijos del acaudalado trujillano Manuel José de Castro.

El parte oficial de combate de Higos Urco fue minuciosamente redactado por Valdivieso, en la ciudad heroica e independiente de Chachapoyas el 13 de junio de 1821, dirigido a Torre Tagle, una copia del original permaneció en poder del fornido artillero José Portocarrero quien el 13 de agosto de 1851 desde Cochama, donde Portocarrero vivía su ancianidad le escribe a su compañero de armas el teniente coronel del ejército Mariano Zamora, diciéndole te envió dicho parte que como un documento de gran valor he conservado en mi pecho lleno de veneración y placer, dice en el escrito, afirmando que la posteridad no carezca de hechos tan remarcables, espero se haga público para que no quede relegado al olvido y que cuantos concurrieron sean recordados con veneración y gratitud, resaltaba que el triunfo de Higos Urco afirmo la causa patriota, termina diciendo “ya ves que esta es una poderosa razón para considerar esta victoria como la piedra fundamental de nuestra gloriosa independencia.

“el Comercio” lunes 22 de setiembre de 1851

PARTE OFICIAL

División expedicionaria, Chachapoyas independiente, junio 13 de 1821.

Al señor presidente del departamento de Trujillo Marques de Torre Tagle

Señor

Aunque en mi comunicación del 28 pasado anuncie a Ud. que el cadete, Manuel Rodríguez debía marchar con pliegos a Moyobamba, la noticia que tuve de hallarse el enemigo a 15 leguas de distancia, me hicieron variar la resolución, para evitar que pudiese caer en sus manos, mande se replegase inmediatamente sobre Rondón, donde existían fuerzas a las órdenes de los subtenientes León Farje, José Suarez, lo que se verifico el 3 del corriente; en la noche sabiendo que el enemigo redoblaba su marcha, dispuse abandonar Rondón y ocupar el punto de atajo, en esta forma el cadete Rodríguez a la cabeza de 20 hombres va hacia la vanguardia, distante media legua de mi campo sobre el cual replegué la fuerza que mandaba Suarez, quedando Farje y los comisionados Perea y Arce con 80 hombres de lanza en una dirección paralela a la izquierda de Rodríguez.

En la tarde del día 4 calculando que el enemigo había pasado la noche en el puente sascar, distante dos leguas de mi campo aún no se dejaba ver, sin duda por inspeccionar mi posición, para tomar otro camino que lo condujera a la ciudad sin comprometer el choque, para esto me situé por la noche en un terreno más inmediato a la ciudad y a donde necesariamente debían tocar las fuerzas enemigas, el campamento quedo dispuesto y Rodríguez colocado con sus 20 hombres detrás de un parapeto de arbustos y sostenido por diez infantes más, a poca distancia Farje con sus 50 hombres en una altura y destaque de vanguardia la montonera compuesta de 60 hombres, quedando yo al centro con el resto de la fuerza, que reunidas todas las partidas ascendía nuestra fuerza disponible a 294 hombres y 4 piezas de montaña con su dotación respectiva.

Esta posición era favorable a nosotros y resolví conservarme en ella a todo trance, es así que el día 5 me encontraba en esa colocación, entretanto el enemigo a dos y media legua de distancia concentro toda su fuerza, e hizo adelantar una avanzada de 40 veteranos hasta la hacienda Rondón, distante media legua de su campo cubriendo su retaguardia un cañón de colisa, este movimiento y el orden con que ejecuto y la superioridad de su tropa que visiblemente se le reconocía al enemigo, no fueron capaces de desalentar ni por un instante a nuestros bravos, un fuego de ardor patrio los abrazaba y persuadidos de la justicia de su causa, aguardaban con impaciencia la señal de combate, para arrancar a los orgullosos godos opresores la primera gloria del Perú independiente.

Por fin la aurora del día 6 vino a calmar nuestras fatigas, la diana saludo este día feliz en que el poder peninsular comenzaba a desplomarse; la división entera se preparó para la lucha, con un valor y alegría increíbles, el enemigo por su parte alentaba a sus tropas con el saqueo y degüello; para evitar la efusión de sangre y tentar todos los medios posibles, dirigí al comandante José Matos el oficio que corre bajo el número 1, llamándolo al orden y proponiéndole que depusiera las armas, pero engreído con las probabilidades que tenia del triunfo, desoyó mis proposiciones y ordeno el ataque, poco tardo en presentarse al frente de su vanguardia compuesta de lo mejor de su tropa, proseguía en marcha diagonal hasta situarse en una colina distante media legua de mi derecha, desde donde podía dirigir sus operaciones, en esta evolución ejecutada con audacia conocí que su principal objeto era tomar el camino de Tarquia que conduce a la ciudad, en consecuencia decidí cortar sus líneas en el acto y comprometer batalla, para esto hice avanzar por el centro una guerrilla al mando del cadete graduado de subteniente Manuel Rodríguez, dividí las compañías en dos alas, ordene que la derecha al mando del subteniente Pino ocupase una altura, y la segunda al mando del capitán graduado Castro atacase por la izquierda en unión del subteniente Suarez, a quien di a mandar una guerrilla de 16 hombres, estas órdenes fueron diestramente ejecutadas por nuestros valientes guerreros, que quisieron ser los primeros en ofrecer a su amada patria el inmarcable laurel de la victoria, un recio combate se trabo pasadas las 8 de la mañana, sostenido ardorosamente por los fuegos de ambas partes, durante media hora permaneció indecisa la fortuna más al cabo comenzó a sernos propicia, pues habiéndose retirado por la izquierda el enemigo y nos acosaba por la quebrada, nuestras descargas de metralla oportunamente lanzadas por un cañón que de antemano se había colocado al frente, infundieron el terror en sus filas, al desalojar este punto de apoyo produjo el desorden y la dispersión, pero mientras nosotros conseguíamos estas ventajas, a la derecha lograron tomar una altura dominante y atacar con tanto denuedo y buen éxito nuestra primera compañía, que la obligo a ceder el terreno aunque con orden y replegarse mediante un movimiento semicircular hacia la izquierda, halagados los opresores con este resultado siguieron persiguiendo a los nuestros, pero nuestro fuego de artillería sostenido audazmente por un granadero de fusilería, les frustro sus designios y se retiraron con precipitación hacia quebrada honda, desde donde pensaron tomar una altura que les proporcionase su entrada a Chachapoyas; mientras yo observaba los movimientos del enemigo su izquierda estuvo constantemente tiroteada por los hombres de Suarez, que combatió porfiadamente por espacio de 4 horas que al fin los precipito a una vergonzosa derrota, después ordene que la segunda compañía formando una línea curva se colocase en un bosque que era el punto de salida de la quebrada que tomo el enemigo, donde debía permanecer oculto y con la primera marche de frente protegida mi derecha que comandaba Rodríguez, apenas tuve el tiempo necesario para tomar estas disposiciones, cuando el enemigo resuelto a disputarnos la victoria a todo trance, bajaba a nuestro campo con celeridad y osadía, más a la mitad de su marcha fue sorprendido por los fuegos de la primera compañía a los que muy pronto se agregaron los de Rodríguez y de la artillería, esta combinación tan acertadamente ejecutada decidió el combate, las fuerzas enemigas comenzaron a huir entre el desorden, la vergüenza y el pavor.

Nuestros vencedores los persiguieron por entre los peñascos y precipicios, la dispersión fue completa y las sombras de la noche favorecieron su fuga por el punto de Moyobamba, abandonaron todo su parque y dejando muchos prisioneros, después de diez horas de obstinada pelea “este trofeo es el primer escalón de la gloria del Perú”, aunque ha sido inevitable el derramamiento de sangre en ambas partes, pues se cuenta un gran número de muertos y heridos entre ellos el bravo Rodríguez tan digno, inmediatamente me retire a la ciudad tomando todas las precauciones necesarias para evitar que el enemigo por alguna reacción se fortaleciese y atacase, pero en la mañana del día 7 supe que todos sus conatos se habían reducido a la fuga aprovechando la oscuridad, que Matos y el capitán Cervando con el cirujano Amayo abandonaron el campo desde las dos de la tarde, en vano remití una partida en su persecución, durante la noche habían avanzado mucho dejando algunos oficiales heridos en el tránsito.

En consecuencia de tan completa victoria y premio del valor, intrepidez y constancia de los oficiales y ejemplar tropa que tengo el honor de mandar, he concedido sobre el campo de batalla en nombre de la patria y del excelentísimo señor general en jefe don José de San Martin, una medalla que contiene la siguiente inscripción, en el anverso “vencedores de Chachapoyas” y un jeroglífico compuesto de palma y laurel entrelazados y dos manos asidas en el centro, en el reverso la fecha del triunfo; además he concedido el grado de subteniente al sargento primero José Casanova, por la heroica acción de haberse enfrentado solo con un número considerable de enemigos hasta hacerlos retroceder y matando algunos de ellos, también el grado de sargentos primeros a los segundos Crisanto Tejada, Baltazar Gonzales, justo Apestegui y Francisco Granja, este ultimo de artillería, pero al artillero José Portocarrero le he hecho la gracia de que lleve además de la medalla en el brazo izquierdo, un escudo con un cañón bordado en el centro, porque habiendo volado una cureña el solo pudo levantar el cañón colocarlo sobre aquella y dar fuego; todos los oficiales y soldados han obrado sobre el campo prodigios de valor, ningún elogio puede llegar a la magnitud de su mérito, sin embargo me permito la satisfacción de recomendar, al capitán Toribio Rodríguez, teniente Manuel Farje, juan Manuel Mollinedo, sub teniente León Farje y cadetes Mariano Zamora, Antonio Posadas, Antonio Navarro, cuyos brillantes servicios son innumerables, no es menos digno de recomendar al capitán de caballería Mariano Joaquín de Egusquiza, fue inseparable de mi lado en el campo de batalla, funcionando como ayudante de órdenes y arrastrando en este servicio peligros inminentes, el capellán Melitón Sánchez Pareja, merece también un particular recuerdo pues con sus oficios procuraba alentar a nuestros bravos.

Son así mismo acreedores a él por los servicios que como conocedores del terreno pudieron prestar, al capitán retirado Manuel Tuestas, al procurador Mariano Muñoz, quienes personalmente quisieron participar de nuestra suerte, igual oficio hizo don Toribio Zagaseta por lo mismo merece igualmente que ellos, a todos se agrega el entusiasta porteño don José Rubiera que como un soldado peleo en la primera compañía; por ultimo asegurare a vuestra excelencia que el bello sexo de esta ciudad ha prestado servicios sumamente importantes, en todo el tiempo de nuestra permanencia en esta ciudad, en el furor del campo de batalla y olvidando sus delicadezas han arrastrado los peligros, prestando servicios de importancia y civismo, hasta el extremo de manejar las armas de fuego y las hondas, cual verdaderas matronas que defienden sus sacrosantos derechos; todos los vecinos de la ciudad y pueblos inmediatos han cooperado en esta gloriosa pelea, llenos de patriotismo y decisión ciento por uno, estos y aquellos son dignos de las mayores consideraciones.

Concluyo asegurando a Ud. que me es muy grato anunciar este primer triunfo nacional, debiendo añadir que según los datos que he tomado bien pronto estará jurada en Moyobamba nuestra independencia.

Dios guarde a Ud. 

Juan Valdivieso

La historia ni la nación han recogido ni hecho justicia a las batallas de Higos Urco y del peñón de Urmos en Otuzco, solo el general Gamarra dio una ley promulgada el 22 de enero de 1830 “deseando perpetuar la gloriosa batalla del 6 de junio de 1821, en la ciudad capital de aquella provincia, a cuyo triunfo se debe en gran parte la libertad del Perú, deseando compensar de alguna manera a sus habitantes los importantes servicios, la premio mandando erigir en la ciudad de Chachapoyas un colegio de ciencias y artes con el título de san Juan de la Libertad.


viernes, 18 de mayo de 2018

EL TIEMPO DEL CRISTAL DE CUARZO

Nuestros antepasados en el imperio del Tahuantinsuyo, vivían en el tiempo fenomenológico regido por la naturaleza, tiempo que desapareció conforme se desarrolló la ciencia astronómica, que establece el tiempo sidéreo y las horas referidas a un meridiano seleccionado, París, Greenwich y posteriormente la zonal.

Primero apareció el enorme reloj mecánico, que como ingenioso ornamento se instaló en algunos sitios públicos, en el Perú tuvimos el talento de Pedro Ruiz Gallo, que construyo en Lima y Chachapoyas grandes relojes, posteriormente se construyó en dimensiones apropiadas para figurar en el mobiliario de las casas habitación; para el pensador alemán Ernst Jünger el reloj mecánico no solo es la primera máquina moderna, sino el invento más determinante del segundo milenio, con su tic tac nos alejamos del sol, de los astros, de las sombras y de todos esos referentes naturales que predecían y registraban el transcurso del tiempo; según el historiador Joaquín Fernandois al perderse ese vínculo con el tiempo natural, nos hemos vuelto más esclavos del mismo tiempo. 

Que haces vetusto reloj
Allá sobre ese campanario
No has hallado un anticuario
Que te quiera conservar.

Cuando en el siglo XIX apareció el reloj de bolsillo, el tiempo mecánico adquirió valides predominante, tomando un carácter abstracto, este tiempo abstracto del reloj estaba llamado a controlar la productividad en el trabajo, el Perú por esos años no tenía artesanos capaces de reparar y limpiar los escasos relojes de bolsillo, solo en el Callao había un único establecimiento que era del alemán Müller, al que le faltaban manos para reparar los cronómetros de los innumerables buques que venían a nuestras costas, durante el boom del guano y el salitre; conforme se impuso la importancia del tiempo maquinal, se endureció su régimen absolutista, se hizo imperioso en el mundo la puntualidad, porque pronto se llegó al convencimiento de que “el tiempo vale oro” apotegma económico de difícil comprensión para muchos.

Ahora vivimos en el tiempo del cristal de cuarzo piezoeléctrico, que oscila a una frecuencia determinada, fijando el tiempo en los chip microprocesadores, no estando sujetos estos a cambios de temperatura, variaciones de la tensión en la fuente de alimentación, o cambios de parámetros con el tiempo que pasa, será por eso que queremos ganarle tiempo al tiempo, ese enigmático recurso que no podemos controlar, detener, acumular y menos ahorrar, al que tampoco podemos explicar del todo, que sigue siendo un enigma y que solo nos queda usarlo.