viernes, 11 de septiembre de 2015

"LA CORRIENTE DEL NIÑO"



Cuentan que en 1802 observo Humboldt por primera vez la majestuosa marcha de las frías aguas del mar antártico hacia las regiones equinocciales, formando la gran corriente austral que algunos geógrafos llaman “corriente Peruana” y otros “corriente de Humboldt” a cierta latitud varia su curso hacia el oriente, bifurcándose a los 43° de latitud sur, uno de sus brazos se dirige al S.SE. Pasando por el estrecho de Magallanes y el cabo de Hornos hasta penetrar en el atlántico, mientras que el otro brazo corre hacia el E.NE. bañando la costa de América del Sur hasta el paralelo de Arica, pasada esta inflexión que forma allí la costa, continua su marcha en dirección N.O. hasta la altura de Cabo Blanco a los 5° de latitud S. donde se aparta bruscamente de la costa para tomar la dirección O.NO. Pasando unas 20 leguas al N. del archipiélago de Galápagos y perdiéndose en la corriente ecuatorial del pacifico.

Formada la corriente Peruana o de Humboldt por las aguas glaciales del mar antártico, su temperatura es más fría que la del mar que atraviesa en su marcha, pero a medida que avanza hacia la línea equinoccial la temperatura de la corriente va elevándose como es natural, para ponerse en equilibrio con el calor del resto del mar, la anchura de este rio oceánico varia y a la altura del Callao se ha observado que se extiende de 100 a 120 millas, en Paita 180 y en Galápagos 800 millas; entre la costa del Perú y el océano pacifico se interpone pues un ancho rio de aguas 6 u 8 grados más frías que la de los mares que atraviesa, dada la temperatura de estas aguas los vapores que de ellas se desprenden son poco considerables, así en toda la costa del Perú en todo el año reinan vientos del S.SO. A S.SE. Vientos que arrastran hacia la cordillera de los andes los pocos vapores desprendidos de las frías aguas de la corriente Peruana o de Humboldt cuya dirección siguen, si a esto se agrega la fuerte irradiación nocturna del calor absorbido durante el día por los arenales de la costa, esta irradiación produce una fuerte corriente ascensional se comprenderá fácilmente porque no tenemos lluvias en la costa peruana.
Sin embargo en la parte norte suelen caer fuertes lluvias, en estas raras ocasiones entre las que median a veces periodos de varios años, aquellos áridos y calcinados terrenos se cubren de un manto de verdor, dicen algunos ancianos piuranos que en los años de lluvia se ve formarse durante el día enormes y negros nubarrones en el O. que van elevándose lentamente hasta que soplando el NO. Empieza la lluvia, en ciertos momentos suele venir un fuerte viento del S. o SO. Entonces caen con estrepito verdaderas cataratas, pero su duración es corta, las lluvias de larga duración los aguaceros llamados “tesoneros” que empiezan al anochecer y no terminan hasta la salida del sol del día siguiente van siempre acompañadas con brisas del NO.

En el año 1822 M. Lartigue a bordo de la fragata Francesa “la Cloride” observo una corriente que partiendo probablemente del golfo de Guayaquil se dirigía al sur, muy pegada a la costa y el capitán Fritz Roy en su derrotero dice:
“va a lo largo de la costa con dirección S. y velocidad igual o mayor que la corriente Peruana o de Humboldt, no se conoce la periodicidad de esta corriente y ni las estaciones ni la edad de la luna, ni otras causas comunes parecen tener influencia, los marinos viejos y acostumbrados a los viajes por estas costas no pueden indicar la causa de tales cambios, solo saben que tiene lugar y aprovechan sus efectos en esa oportunidad, durante mis observaciones esta contracorriente fue notada con frecuencia inmediatamente antes y durante los vientos del N.”

El comandante Carrillo de la armada Peruana decía:
Los marinos Paiteños que navegan frecuentemente cerca de la costa y en embarcaciones pequeñas, conocen esta corriente y la denominan “corriente del niño” porque ella se hace más visible o palpable después de la pascua de navidad”
Este fenómeno digno de estudio y que ocasionalmente se presenta en la costa norte del Perú, formada por una contracorriente de agua de alta temperatura que se interpone entre el continente y las aguas frías de la corriente Peruana o de Humboldt, se deja sentir en la pascua de navidad y coincide con la aparición de los vientos del N. aseguran algunos marinos viejos lobos de mar, que aquella contracorriente del golfo de Guayaquil, se presenta en los meses de estío pero en general es tan débil que solo los muy prácticos la notan, pero las de fuerza extraordinaria por su caudal arrastran restos de grandes lagartos así como troncos hasta las playas de Pacasmayo, esta contracorriente cálida produce sin duda una evaporación anormal, arrojando este excedente de humedad atmosférica al suelo de nuestra costa.

El padre Cobo dice que llovió en el obispado de Trujillo en 1578; en Piura dice una publicación hecha por don Santiago Távara llovió en 1728 y el rio rompió la represa de tajamar que existía frente a la ciudad de Piura, arrastro todas las manzanas de la calle de san Francisco del lado del rio hasta la Merced; el cura Sierra de Catacaos dice que restableció los daños edificando una obra nueva en 1790 y cuentan que estaba la gente asistiendo a su estreno cuando la fuerte lluvia aumento el caudal del rio, rompió la pared y arrastro a los que estaban encima de ella, hubo varios muertos y ahogados solo lograron salvarse algunas señoras que en esa época usaban aros en los vestidos, quedando suspendidas en la superficie porque el agua metida entre el faldellín y contenida por el aro y la parte inferior de aquel hacia el oficio de boya, dicen los relatos del vulgo que hasta el año 49 vivió la señora Sota una de las que se salvó gracias al aro del vestido.

Hubo otra lluvia fuerte en 1804 y siguió varios años de esterilidad, el 1 de febrero de 1814 a las 5 de la mañana ocurrió un gran terremoto que ocasiono muchos daños y que fue seguido de abundantes lluvias; el cosmógrafo señor Paredes cuenta así de las lluvias ocurridas en 1828:
“a fines del mes de marzo aparecieron de Trujillo a Piura inmensas lluvias, tempestades de relámpagos y truenos, desconocidos por esas partes de la costa, desbordes de ríos e inundaciones, en el despoblado de Sechura hacia el punto de Cabo Verde se formó un nuevo y caudaloso rio que detuvo el paso de las gentes por varios días mientras hallaron un vado, otros se extraviaron por la transformación que hicieron las aguas en el terreno, en Piura llovió 14 días”. 

Lo mismo ocurrió el 1 de febrero de 1845 a las 2 de la tarde sobrevino un terremoto seguido de lluvias extraordinarias, otras fuertes lluvias ocurrieron en 1884 y 1891.

Feijoo de Sosa trasmite la noticia de copiosas lluvias en la ciudad de Trujillo y sus campos en 1701, 1720 y 1728, nos dice que la de 1720 se extendió hasta la provincia de Lambayeque y causo la ruina de la ciudad de Zaña, la de 1748 cuenta que duro 40 días en la que corrió ríos de agua por las calles y plazas de la ciudad de Trujillo, luego rememorando cuenta que ocurrió un gran terremoto en Lima la ciudad de los reyes el 20 de octubre de 1687 y al que atribuye la perdida de las cosechas de trigo, cuyo cultivo fue preciso abandonar se expresa así:
“en esta ciudad de Trujillo donde este terremoto solo se percibió como ruido, sin conmoción particular afecto a los cultivos, el valle de Chicama daba 160,000 fanegadas de trigo siendo su precio regular el de 8 reales, teniendo cada fanega 5 arrobas y 5 libras, la mayor parte se llevaba a Panamá y al puerto de Guayaquil, para cuya conducción estaban 6 bajeles en los puertos de Malabrigo y Huanchaco, era tal la fertilidad del terreno que regularmente ofrecía 200 por 1, la maligna influencia que se supone pudo comunicarse por el aire o por los poros de las venas ocultas de la tierra, se extendió a las provincias de Lambayeque y Piura, quedando estériles las campañas de estas costas sin que fuera posible hacer nada durante 30 años”.

El historiador López de Gomara  nos  cuenta que con esa inclinación propia de los pueblos primitivos, los indígenas de la costa habían buscado una razón sobrenatural a la falta de lluvias, según ellos al principio del mundo vino por la parte septentrional un hombre que fue llamado Con, el cual no tenía huesos y andaba mucho y ligero, acortaba el camino bajando desde la sierra y alcanzando el valle,  solo con su palabra y voluntad como hijo del Sol que era, lleno esa parte de la tierra de hombres y mujeres a los que crio, les dio mucha fruta y pan y demás cosas de la vida, mas muchos  de sus creados lo hicieron enojar por sus actitudes y comportamientos negativos, es así que volvió la buena tierra en arenales secos y estériles, les quito la lluvia y nunca después llovió allí, solo les dejo algunos ríos de puro piadoso para que se mantuvieran con regadillo y mucho trabajo. 

viernes, 21 de agosto de 2015

A SANTA ROSA DE LIMA


SANTA ROSA DE LIMA EN MEXICO

El 12 de febrero de 1668 se supo de la beatificación de Rosa de Santa María y las dos naves que traían azogue anunciaron la buena nueva, en la catedral Azteca se repico a las once y media de la noche, siendo virrey de México el II marques de mancera don Antonio Sebastián Alvares de Toledo y Salazar y arzobispo fray Payo Enríquez de Rivera.

El 1 de marzo de 1671 el capitán y caballero de Santiago don Diego de Salcedo Maldonado y Espejo, corregidor de esta ciudad, dispuso el anuncio oficial del suceso, a las dos de la tarde salieron de santo domingo lujosos caballeros llevando entre cada dos de ellos un dominico en mula engualdrapada, iba delante el corregidor con estandarte blanco y oro y un escudo estampado en bordadura de la beata Rosa de Santa María.

Comenzaron las vísperas el 11 de abril cuando aún en el aire serenaban los repiques de todos los conventos y destacaba las campanas de la catedral, iba la virgen limeña Rosa a la par de santo domingo, en las ventanas y esquinas hervía gran multitud de gente, junto al presbítero de la catedral de México fueron colocados los santos, entonó el coro dulzuras y se realizó grandes festejos; el domingo 12 de abril estando ya revestidos de capa fastuosa el Deán, el Arcediano y el Chantre, fray Payo revestido de pontifical canto la misa en presencia del señor virrey quien se encontraba en el centro de las dos audiencias, al lado el tribunal de cuentas, los oficiales reales, el cabildo de la ciudad de México, los justicias y el regimiento, las religiones y los caballeros bien nacidos.

La palabra ardió en los labios del canónigo magistral doctor Ignacio de Hoyos Santillana, después de terminar la misa partió la procesión hacia palacio en uno de cuyos balcones la señora virreina presenciaba devotamente el desfile, los ricos altares la tapicería rumbosa y los juegos artificiales que fueron preparados por un lego dominico que estuvo en Roma, daban esplendor al homenaje a la santa limeña; paso el cortejo por las calles rumbo a santa catalina de Sena y después de pasar el templo de la encarnación volvieron a santo domingo, acompañaban la imagen de santa Rosa de Lima que iba vestida de tela blanca, bordada de rosas (las hojas de nácar esmaltadas de diamantes y las ramas de esmeraldas) la capa de tela negra y oro adornada de rosas, con una corona constelada de rubíes y zafiros, san Ignacio abrumado de joyas, san Pedro Nolasco entre armiños, san Agustín que no podía ya con los diamantes en la mitra, santa Teresa risueña y san Felipe de Jesús esplendido de rubíes.

El 13 fue el día de los Franciscanos, el 14 de la provincia del Santo nombre de Jesús (donde se pasó la tarde en casa del marques del Valle), el día 15 fue de los Carmelitas, el 16 de la Redentora Familia, el 17 de los Jesuitas, el 18 de los Dieguinos, el 19 de los Dominicos; el día 25 se presentaron dos comedias con escenas de la vida de Santa Rosa, el 27 fue el certamen literario en el que actuaron como jueces los condes de Santiago y del Valle, el caballero Salcedo Maldonado, don José Dorantes y Alonso de Ramírez de Vargas, siendo mantenedor fray Joseph de Herrera, quien dio lectura a los trabajos desde una catedra adornada de carmesí, el domingo 30 primero de la octava predico en el convento de santa catalina de Sena, el doctor don Manuel de Escalante Colombres y Mendoza quien era compatriota de la santa limeña, catedrático propietario de retórica de la real universidad y sacristán mayor del santo sagrario de esta iglesia metropolitana (sermón impreso en México por Francisco Rodríguez Lupercio en 1672), la bula y patentes de la beatificación fueron publicadas el 1 de mayo del año siguiente.

El 30 de agosto la orden dominicana quien tenía de patrona a santa Rosa, la festejaba desde las vísperas con asistencia del cabildo eclesiástico, con una procesión, misa y sermón, con la presencia del virrey, prelados e insignes autoridades, cuentan que en la fiesta de 1774 desfilaron ciento ochenta beatas dominicas cubiertos los rostros cuando llevaron a la santa a su convento; es en uno de los altares de la catedral de México consagrado a la santa Rosa de Lima se ve su imagen en lienzo; en la iglesia del sagrario metropolitano dicen había una estatua de plata con algunas de sus reliquias, afirman también que habían dos pinturas de buena factura del pintor mexicano Juan Rodríguez Juárez, una en poder de don Francisco Fernández del Castillo en su casa de Tacubaya, la otra en la de don Antonio Adalid en su casa de la capital.

Menciona en su libro “paraíso occidental” Sigüenza y Góngora, que el bachiller don Francisco de Zarate, cura beneficiado del partido de Acapetlahuayan fue quien costeo el altar de santa Rosa de Lima en el convento de Jesús María; también menciona que el único altar con la imagen de la santa limeña en Guadalajara está en el sagrario metropolitano; en la ciudad de Morelia está el templo de santa Rosa y luce en sus gárgolas lagartos de piedra, dicen que allí estuvo aposentada doña Ana María Huerta quien fue la esposa de don Agustín de Iturbide; en Querétaro mencionan que se ve un altar especial en los intercolumnios del altar mayor del templo de santo domingo, en 1905 el superior dominico fray Domingo Fernández decoro el templo y mando hacer la imagen de la santa limeña, estableciendo el culto e instituyéndola como segunda patrona del templo; hay en la ciudad de Puebla un templo de santa Rosa de Lima anexo al convento de monjas de santo domingo, en el que luce la más rica iconografía pictórica, que sirvió como documentación biográfica de santa Rosa, su figura decora el azulejo poblano que según cuentan fue encontrado en un cementerio (se ve en la colección de Pensilvania museum and school of industrial arts “the maiolica of México” por Barber, filadelfia 1908 página 85) en cuanto al culto en Guanajuato fue muy grande bastara contar un hecho: dicen que don José de Sardaneta y Legaspi quien era un minero acaudalado, cuando vio que se había inutilizado un tiro en la mina de rayas; emprendió uno nuevo al que llamo santa Rosa de Lima, dio principio a la obra con rogativas y preces a la santa limeña (“efemérides guanajuatenses” del padre Marmolejo).

Vuestra Rosa es la Rosa que en mi tierra
Como a febril canción de un ánfora
Desde el cantar beatifico
Que los latidos del fervor arrancan
Nuestra rosa despide
Su divina fragancia
Nuestra rosa florece
Su divina escarlata
En la escarlata viva
De amor y de plegaria
Con que se purifica
El corazón de mi patria
Y un mismo verbo ubérrimo
En nuestros labios canta
Bajo el dintel y en el jardín
La trinitaria
Que asiéndose del muro
En risa de fulgor se desparrama.

  

sábado, 15 de agosto de 2015

LA PROCESION DE LA PURA Y LIMPIA EN LA COLONIA



El día luce esplendido en esta ciudad de los reyes, las blancas nubes han recogido sus copos sobre los contrafuertes orientales, juguetea la briza y hace remolinos batiendo sones y perfumes, la armonía de la música se diluye como se diluyen los olores que despiden las flores, que están regadas en las calles o prendidas en las guirnaldas de las celosías y balcones.

El tronar de bombardas y de repiques anuncia la iniciación de la procesión, algunos fieles emiten cantos graves y  otros acompasados rezos como las letanías se oyen precisos, las ordenes monásticas desfilan en larga procesión mostrando la variedad de sus institutos: Dominicos y Franciscanos, Agustinos y Mercedarios, Betlemitas o Barbones y Jerónimos, Crucíferos y Hospitalarios, Trinitarios y Filipenses, cerrando el concurso pasa la grave e ilustrada, opulenta y poderosa compañía de Jesús.

Se acerca el episcopado brillantísimo, los ancianos obispos cubren sus hábitos con las blancas albas de un encaje primoroso, que fueron confeccionadas por las delicadas manos de las monjas limeñas, cae sobre sus espaldas la capa pluvial bordada de oro y pedrería, ciñendo sus sienes se levanta orgullosa la aurea mitra, cubierta de símbolos cristianos, la música sagrada se esparce por doquier y llega por todos lados el olor del sahumerio y el perfume de jazmines, aromas que forman la mixtura, se arremolina la multitud ebria de gozo y de devoción que grita ¡gloria y prez a la pura y limpia concepción de la madre de Dios!, cuando las andas de la santa virgen aparece enmarcada en la gran puerta central del templo.

Una nube de incienso cubre como una neblina el frontispicio del santuario, en cuyo atrio las esclavas negras sostienen caprichosas figuras de sahumerio de bruñida plata, donde las manos enjoyadas de las marquesas limeñas, arrojan el incienso con elegante displicencia, los cabildantes de la santa iglesia cubiertos de blancas dalmáticas, entonan letanías y al avanzar el cortejo fuera del santuario, abren por encima de la divina imagen las hojas de lirios de briscado que mantenían cerrado con un lazo de hojas, caen sobre la coronada cabeza de la madre de Dios flores y papelillos de color, que contienen decimas que poetas cursis han compuesto, quedan también libres las aprisionadas palomas blancas que revolotean en contorno, batiendo sus alas como si fueran los aplausos que dieran nacaradas manos de querubines:

Parece que decían ufanamente
Bienvenido seas, acompáñame
Con el regocijo de los ojos
Que va reconociendo en la morada
Una a una, las prendas más queridas
De nuestra propia estancia
Luego se va encendiendo y rutila
En mi interior como una beatitud
Todo el lar solariego
De esta mi tierra Peruana.